Un solo aguardiente. Un solo lugar. Destilado en pequeños lotes por trapiches paneleros de la montaña boyacense, como una ofrenda de la tierra para el cielo.
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"Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso." Todo arrebol esconde un misterio y una señal — si el cielo se torna morado, es porque quiere decirnos algo.Dicho campesino de las montañas de Boyacá
En San José de Pare, Boyacá, los campesinos han sabido interpretar los mensajes del cielo durante generaciones. Ahí, entre trapiches paneleros y caña de azúcar colombiana, nace Arrebol.
Un aguardiente de montaña, destilado en lotes pequeños, como una ofrenda de la tierra para el cielo.
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Cada botella de Arrebol es el resultado de un proceso que respeta el tiempo de la montaña — sin añejamiento, sin filtros industriales, sin prisa.
Caña de azúcar colombiana cultivada en las laderas de Boyacá, cosechada a mano.
Molienda en trapiches paneleros tradicionales, con técnicas heredadas de generación en generación.
Doble destilación en pequeños lotes numerados, para preservar el carácter puro de la caña.
Notas de caña fresca y hierbas de montaña.
Dulce medido, limpio, con final anisado suave.
Artesanal, sin filtrar en exceso, auténtico.
"Entrar en contacto con el hechizo de las mujeres de estas tierras y el susurro de sus montañas y ríos."
Se disfruta solo, en copa amplia, a temperatura de montaña — nunca helado. Así se revela su carácter completo.
El lujo no está en la etiqueta dorada, está en el tiempo que le toma a la montaña dar un buen fruto. No hacemos aguardiente para todos los días. Lo hacemos para el instante en que el cielo se detiene a mirarte.
Los campesinos de las montañas de San José de Pare han sabido interpretar los mensajes del arrebol, y así han logrado dominar el clima, florecer la tierra y conservar sus saberes ancestrales.
Inspirados por el arrebol, convirtieron los frutos que les da la tierra en manjares y bebidas místicas. Su última creación es el aguardiente Arrebol: fabricado artesanalmente en sus trapiches, como una ofrenda de la montaña para el cielo.
Sabe a montaña, a estar en casa, a inspiración y misterio.